Los barrios del sur elevan al Justicia las quejas por el ruido del tráfico aéreo

La Plataforma del Distrito, Sur, formada por las asociaciones de vecinos de Montecanal, Rosales del Canal, Valdespartera y Arcosur, ha enviado un escrito al Justicia de Aragón en el que piden que intervenga para mitigar el impacto aéreo que sufren los residentes de estas zonas.
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Las casas de estos vecinos se ubican bajo el pasillo aéreo de Zaragoza, por el que a diario pasan decenas de vuelos, tanto comerciales como militares. Sin embargo, la Plataforma asegura que, aunque se ha permitido urbanizar bajo el espacio que sobrevuelan los aviones que se aproximan al aeropuerto alegando que estos no superan los niveles de ruido permitidos, no existen mediciones reales que lo corroboren. “Queremos una solución por parte de las instituciones. Nos gustaría tener datos reales, porque no sabemos si se incumple o no la normativa”, explica Rosa Burgos, presidenta de la Asociación Nacional de Afectados por el Tráfico Aereo y secretaria de la Asociación de Vecinos Los Sauces de Montecanal.

“Llevamos años pidiendo que se instalen esas estaciones de medida del ruido y de la contaminación del aire”, lamenta Burgos, que añade que estas actuaciones también permitirían poner en marcha los aterrizajes verdes. Esta modalidad de toma de tierra se realiza planeando con el avión al ralentí en un descenso continuo, en vez de aproximarse a la pista de manera escalonada. “Estos aterrizajes disminuyen la contaminación ambiental porque requieren menos combustible y generan menos ruido”, comenta Burgos, que considera que es una maniobra “muy importante en estos tiempos en los que el cambio climático está causando sus primeras catástrofes”.
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A pesar de carecer de mediciones continuadas, la plataforma cree que el nivel de ruido que los vecinos tienen que soportar en el interior de sus viviendas sobrepasa los límites establecidos, especialmente si les sobrevuelan los F-18. El máximo de decibelios permitidos en el exterior durante el día es de 65, aunque un caza aterrizando puede superar los 100dB. El problema de las mediciones, según Burgos, es que están pensadas para los ruidos continuos, no para los impactos puntuales. “Sufrimos picos muy elevados de ruido seguidos de franjas de

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